Mercado interno: motores a media máquina en la reactivación económica
El Gobierno busca reactivar el mercado interno, pero los motores que deberían impulsar el consumo y mejorar los ingresos funcionan con limitaciones. La flexibilización de los créditos en dólares intenta dinamizar la economía, aunque su impacto se concentra en las empresas y no logra trasladarse al bolsillo de las familias, que siguen afectadas por la mora bancaria y la caída en la venta de bienes durables. La remonetización, otro de los objetivos del Banco Central, avanza con extrema cautela y no consigue aún expandir de manera significativa la base monetaria.

El tercer motor, el de los ingresos reales, es el más debilitado. Los salarios privados apenas acompañan la inflación, las jubilaciones pierden poder adquisitivo y sólo la Asignación Universal por Hijo muestra un crecimiento por encima de los precios. El repunte inflacionario de julio se convierte en un obstáculo adicional, ya que erosiona cualquier mejora en la capacidad de compra y complica la recuperación del consumo.

Con este escenario, los esfuerzos oficiales chocan contra una realidad que no ofrece resultados inmediatos. La teoría del derrame desde sectores dinámicos hacia los más postergados puede ser válida en el largo plazo, pero en el presente la falta de potencia de los motores económicos genera ansiedad en la población y preocupación en los inversores, especialmente en un contexto político marcado por la cercanía de las elecciones/infobae.