La privatización de la SAT: un debate clave para el futuro de Tucumán
En una entrevista realizada en el programa Tempranísimo de Bésame 91.1, el concejal Leandro Argañaraz expuso con firmeza la necesidad de repensar el modelo de gestión de la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT). La conversación, que tuvo lugar a primera hora de la mañana, puso sobre la mesa un tema que afecta directamente la vida cotidiana de los vecinos: la crisis de los servicios públicos y la posibilidad de privatizar la empresa.
Argañaraz no dudó en calificar a la SAT como “la peor empresa de servicios públicos de la provincia”. Con el 90% de su paquete accionario en manos del Estado y el 10% en manos del gremio, la compañía enfrenta críticas constantes por su deficiente infraestructura y su incapacidad de responder a las necesidades de una ciudad en crecimiento.

Los problemas más visibles son:
- Pérdidas de agua en calles y barrios.
- Baches y líquidos cloacales que afectan la movilidad y la salud de los vecinos.
- Redes obsoletas que no acompañan el crecimiento poblacional ni urbano.
“Los tucumanos no podemos vivir así, no es digno ni justo”, afirmó el concejal.
La crisis de la SAT no solo afecta la vida diaria, sino también el futuro de la ciudad. Según Argañaraz, la falta de servicios adecuados limita la expansión de nuevas zonas y frena proyectos inmobiliarios.
El Código de Planeamiento Urbano establece que no se puede extender la ciudad sin garantizar previamente los servicios públicos. Esto significa que la construcción de torres y edificios de gran altura depende directamente de la capacidad de la SAT para abastecer agua y cloacas.
Un nuevo edificio promedio en Tucumán puede generar hasta 90 millones de dólares en beneficios para la economía local. Sin embargo, la precariedad de los servicios públicos convierte esa oportunidad en un desafío difícil de concretar.
La propuesta de privatizar la SAT busca garantizar servicios públicos de calidad y permitir el desarrollo urbano. Pero abre un debate complejo:
- Eficiencia vs. tarifas: ¿una empresa privada podrá mejorar la gestión sin trasladar costos excesivos a los usuarios?
- Control estatal: ¿cómo asegurar que una compañía privada cumpla con estándares de calidad y cobertura?
- Inversión en infraestructura: ¿quién financiará el recambio de cañerías y la modernización del sistema?

Aunque la privatización de la SAT aún no está en discusión formal dentro del Concejo Deliberante, el tema ya genera adhesión en sectores de la ciudadanía cansados de convivir con baches, pérdidas de agua y cloacas desbordadas.
La pregunta de fondo es si Tucumán está preparado para dar este paso y si el modelo privado puede garantizar lo que el modelo estatal no ha logrado: servicios públicos dignos, eficientes y sostenibles.