El círculo de Santiago Portillo: de Italia a Los Tarcos
Santiago Portillo acaba de escribir uno de los capítulos más importantes de su carrera con la consagración de Valorugby Emilia en Italia, un logro que la ciudad de Reggio Emilia celebró como histórico. El tucumano, surgido de Los Tarcos, lleva seis temporadas en Europa y atraviesa una lesión que lo mantiene alejado de las canchas, pero ya piensa en cómo quiere cerrar su trayectoria: volver a vestir la camiseta del “Rojo” antes del retiro. Su vínculo con el club es tan profundo que lo acompaña desde antes de nacer, con una infancia marcada por días enteros en las instalaciones y el recuerdo imborrable de haber sido campeón allí, un sueño que siempre colocó por encima de cualquier selección nacional.

Su recorrido lo llevó por dos Mundiales juveniles, Argentina XV y la posibilidad de Jaguares, truncada por una lesión. Aunque tiene número Puma, reconoce que le quedó pendiente disputar un partido oficial con la camiseta celeste y blanca. Italia le abrió las puertas para profesionalizarse y construir una vida junto a su familia, con rutinas más organizadas y un entorno distinto al que conocía en Tucumán. Allí encontró un espacio donde los argentinos son valorados por su entrega y pasión, aunque también percibe cierta resistencia por la cantidad de extranjeros en los planteles y una crisis que afecta al rugby italiano desde la pandemia.

Hoy, mientras se recupera de un edema lumbar, Portillo no se apresura a ponerle fecha al final de su carrera. Disfruta del presente y sabe que todavía tiene rugby por delante, pero también tiene claro que el círculo se cerrará en el mismo lugar donde comenzó: Los Tarcos. Allí imagina su último año como jugador y, quizás, un futuro vinculado al club junto a su padre, que también evalúa regresar. Porque más allá de títulos y experiencias internacionales, para él el verdadero cielo siempre estuvo en el Rojo.