El Gobierno nacional mantiene firme su objetivo de avanzar con el proyecto para eliminar las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, aun sin tener asegurado el respaldo de sus aliados. Tras la aprobación de pliegos judiciales y tratados internacionales, Patricia Bullrich confirmó que el Senado retomará el debate sobre la reforma política, cuyo eje más controvertido es la eliminación de las PASO.
La iniciativa también contempla modificaciones en el financiamiento de los partidos y otros aspectos del sistema electoral. Desde el inicio de la gestión, la administración libertaria cuestiona el costo y la utilidad de las primarias, y ya en 2025 había logrado suspenderlas, aunque sin eliminarlas de manera definitiva. Ahora, con Diego Santilli como jefe de Gabinete, algunos gobernadores como Rogelio Frigerio en Entre Ríos, Marcelo Orrego en San Juan y Juan Pablo Valdés en Corrientes expresaron públicamente su apoyo, mientras otros mandatarios evalúan acompañar la medida en privado.

El PRO, en tanto, todavía no definió su postura. Mauricio Macri y Karina Milei iniciaron una mesa de trabajo para avanzar en una alianza nacional, pero la reforma electoral no fue uno de los puntos tratados en esos encuentros. Cristian Ritondo reconoció que las PASO tienen ventajas y desventajas, aunque subrayó que implican un gasto elevado y una carga para los ciudadanos en un año con múltiples instancias de votación.

Bullrich, por su parte, advirtió que mantener las primarias significaría adelantar la campaña y restarle al Ejecutivo meses de gestión en un año que considera prácticamente perdido. En este escenario, el oficialismo continuará buscando apoyos para una reforma que sigue siendo prioridad en la agenda de la Casa Rosada.