Tucumán y el riesgo sísmico: entre la calma y la prevención
La entrevista con el doctor Rubén Fernández dejó en claro un punto fundamental: Tucumán no está en la misma categoría de riesgo sísmico que provincias como San Juan o Mendoza, pero tampoco es una zona libre de movimientos telúricos. Según el mapa del INPRES, la provincia se ubica en un nivel medio-bajo, dentro de la franja amarilla de la escala de riesgo. Esto significa que, aunque los grandes terremotos se concentran en la cordillera principal, Tucumán presenta actividad vinculada a sus sierras pampeanas y a las fallas geológicas que las delimitan.

Fernández explicó que esas fallas son fracturas y deslizamientos ocurridos hace miles de años, que siguen siendo parte de la estructura del suelo. No generan la misma magnitud de movimientos que en zonas cordilleranas, pero sí explican por qué en Tucumán se registran temblores leves o moderados cada cierto tiempo. La ubicación de la provincia, más alejada del contacto directo de placas en el Pacífico, la coloca en una situación de menor riesgo, aunque no exenta.

En términos generales, los grandes sismos se concentran en San Juan y Mendoza, mientras que Tucumán se mantiene en una categoría intermedia. La prevención y la información son claves: conocer el mapa de riesgo, fortalecer las construcciones y educar a la población sobre cómo actuar ante un sismo. La Tierra, como señaló el doctor, “nos está hablando” y la responsabilidad es nuestra: cuidar la casa común, entender sus señales y prepararnos para convivir con ellas.