San Miguel de Tucumán: un nuevo Código de Planeamiento Urbano para los próximos 30 años

San Miguel de Tucumán se encuentra en un momento clave de transformación. Tras más de tres décadas de vigencia, el actual Código de Planeamiento Urbano ha quedado desactualizado frente a las demandas de una ciudad que crece y se expande constantemente. Por ello, el municipio impulsa una reforma integral que busca proyectar el desarrollo urbano hacia los próximos 30 años, con una mirada moderna, inclusiva y sostenible.

Durante la segunda audiencia pública, representantes del sector privado presentaron propuestas y aportes, en un proceso que se caracteriza por la participación ciudadana y la construcción colectiva. El arquitecto Luis Lobo Chaklián, coordinador del equipo técnico municipal, explicó que el nuevo código se basa en siete ejes estratégicos que permitirán diseñar una ciudad más equilibrada y preparada para los desafíos del futuro.

Los siete ejes de la reforma:

-Visión metropolitana: la ciudad ya no puede pensarse de manera aislada. El nuevo código integra a San Miguel de Tucumán con municipios vecinos y comunas, generando un área metropolitana que exige coordinación en infraestructura, servicios y movilidad.
-Medioambiente: la sostenibilidad es impostergable. Se incorporan medidas para proteger el entorno natural, reducir el impacto ambiental y aprovechar nuevas tecnologías que favorezcan un desarrollo más limpio.
-Patrimonio: se busca garantizar el respeto y la preservación de la identidad cultural y arquitectónica, protegiendo edificios y espacios históricos que han sido vulnerados en los últimos años.
-Nuevas centralidades: el centro urbano está saturado. La propuesta es generar polos alternativos que acerquen servicios y actividades a distintos barrios, evitando la concentración excesiva en el área central.

  • Movilidad urbana: el tránsito no se limita a los vehículos. El nuevo código contempla transporte público eficiente, bicicendas, espacios peatonales y una mejor organización del movimiento urbano.
  • Infraestructura y servicios: se apunta a resolver déficits históricos en agua, cloacas, canales, caminos y conectividad. En esta visión metropolitana, se proyecta la construcción de 14 puentes para mejorar la integración territorial.
    -Construcción colectiva: el proceso no es exclusivo del municipio. Participan organismos provinciales, nacionales y organizaciones sociales, garantizando que el diseño de la ciudad sea fruto de un consenso amplio.

El arquitecto Lobo Chklián destacó que la reforma se desarrolla en tres etapas. La primera, ya cumplida, fue la decisión política de avanzar en la actualización del código, con el apoyo del Ejecutivo y del Legislativo municipal. Las siguientes etapas incluyen la incorporación de aportes de distintos sectores y la implementación progresiva de las nuevas normativas.

Este proceso participativo refleja una convicción: la ciudad es una construcción colectiva. La reforma del código no solo busca ordenar el crecimiento urbano, sino también garantizar calidad de vida, sostenibilidad y respeto por la identidad de San Miguel de Tucumán.

En definitiva, el nuevo Código de Planeamiento Urbano representa una oportunidad histórica para diseñar la ciudad del futuro. Una ciudad más conectada, inclusiva y preparada para los desafíos ambientales, sociales y tecnológicos que marcarán las próximas décadas.

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