Murió Tulio Crespi, histórico constructor del automovilismo argentino, a los 88 años. Su nombre quedó ligado para siempre a Balcarce, ciudad donde instaló su fábrica y desarrolló gran parte de su carrera, convirtiéndose en un referente indiscutido de la industria nacional de autos de competición.

Durante más de seis décadas, Crespi fue piloto, constructor e innovador. De sus talleres surgieron chasis, monopostos y prototipos que marcaron distintas generaciones de corredores. Entre sus creaciones más recordadas figuran la Tulia GT y la Tulieta GT, símbolos de su capacidad artesanal y visionaria. Su vínculo con Juan Manuel Fangio reforzó la identidad automovilística de Balcarce, donde su apellido se convirtió en parte de la historia.

Incluso en sus últimos años, Crespi continuó trabajando junto a sus hijos en proyectos que trascendieron fronteras, como la construcción de réplicas para una producción audiovisual sobre Ayrton Senna. En junio de 2024, la Legislatura Porteña lo homenajeó como Personalidad Destacada del Deporte por su aporte invaluable al automovilismo argentino.

Con su fallecimiento, desaparece una figura que no solo fabricó autos de carrera, sino que construyó un legado cultural y deportivo. Antes de morir, dejó un mensaje de despedida para su familia, sus trabajadores, los pilotos y todo el ambiente del automovilismo, repasando momentos de su vida y transmitiendo sus últimas palabras a quienes continuarán con su obra.

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