El autódromo de La Plata permanece clausurado por incumplimientos graves en materia de seguridad y por irregularidades administrativas vinculadas a su habilitación. Según explicó el abogado Alfredo Drocchi, la propia subcomisión de seguridad de la COPAM había advertido en un informe oficial que faltaban más de veinte medidas para garantizar condiciones seguras para pilotos, mecánicos y público. Los peritajes posteriores, realizados por bomberos y especialistas, confirmaron falencias estructurales y eléctricas que hacían inseguro el predio.

La clausura también está relacionada con cuestiones de propiedad y documentación. La investigación apunta a la familia Mazzacane, vinculada a la sociedad HALO, aunque ellos niegan ser los dueños. La justicia intervino tras un amparo para acceder a información pública y constató irregularidades en permisos y habilitaciones.

La subcomisión había otorgado 180 días para realizar las obras necesarias, pero se siguieron organizando competencias sin que se cumplieran las exigencias. Por eso, la fiscalía y el juzgado ordenaron la clausura, en protección de todos los concurrentes. El cierre del autódromo busca evitar riesgos mayores y garantizar que el automovilismo se desarrolle en condiciones seguras y con la documentación correspondiente.

Este escenario abre un debate sobre el futuro del automovilismo bonaerense y la necesidad de que los predios cumplan con estándares estrictos para preservar la seguridad de quienes participan y asisten a las competencias.

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