Boca Juniors logró una clasificación de enorme carácter en el Morumbí. El empate 1-1 frente a San Pablo le permitió cerrar la serie 2-1 y meterse en las semifinales de la Copa Sudamericana. El equipo de Rodolfo Arruabarrena no se refugió en la ventaja obtenida en la Bombonera, sino que salió a discutir la pelota y a presionar alto en los primeros minutos, mostrando personalidad y ambición. Con Santiago Ascacíbar y Leandro Paredes manejando el mediocampo y Milton Delgado acompañando en la presión, Boca evitó que el “Tricolor” transformara la necesidad en un asedio.

San Pablo, empujado por su gente, fue creciendo en intensidad y encontró en Gustavo Santana a su principal amenaza. Álvaro Montero respondió con una atajada extraordinaria antes del descanso, sosteniendo la resistencia xeneize. En el segundo tiempo, cuando el local más presionaba, Boca golpeó: Leonel Flores habilitó a Leandro Lozano, que definió de zurda para abrir el marcador y dejar la serie 2-0 en el global. El tanto fue un mazazo para el conjunto paulista, que necesitaba dos goles para forzar los penales.

El VAR anuló un empate inmediato por fuera de juego y, aunque Boca tuvo chances de liquidar de contra, el sufrimiento llegó en el final. A los 89 minutos, Domingos Duarte conectó de cabeza y puso el 1-1. Los siete minutos de adición fueron eternos: Boca resistió con garra, rechazó cada pelota y se aferró a la ventaja. El pitazo final desató el festejo y confirmó la clasificación.

El Xeneize salió vivo del Morumbí, con un empate que vale como triunfo. Ahora enfrentará a Vasco da Gama en semifinales, con la ilusión intacta de seguir escribiendo su nombre en la historia de la Copa Sudamericana

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