La Marcha Peregrina Gaucha con la Virgen Generala se ha convertido en una de las expresiones más profundas de fe, tradición y patriotismo en Tucumán. Este sábado, desde las 15 horas, se llevará a cabo la 24ª edición de esta procesión que reúne a gauchos de distintas agrupaciones de la provincia, quienes acompañan a la Virgen por las cuatro avenidas de San Miguel de Tucumán en un recorrido cargado de simbolismo.

La marcha comienza en la Basílica y sigue por calle 24 de Septiembre, Avellaneda, Sarmiento y Mitre, con paradas en lugares emblemáticos como el Hospital de la Virgen, la parroquia San Juan Bosco, la plaza Belgrano y el colegio Guillermina. Cada parada se convierte en un espacio de encuentro comunitario, donde vecinos, alumnos y agrupaciones folclóricas preparan homenajes a la Virgen. Este año, además, se sumará la academia “Los Indomables de Balcarce” junto a una asociación de jóvenes con discapacidad visual que bailarán en su honor, aportando un gesto de inclusión y emoción.
El recorrido también incluye una oración frente a la ex Terminal de Ómnibus, dedicada al mundo del trabajo, y culmina en la Plaza Independencia, donde la Virgen pasa revista a los gauchos formados con sus caballos en una ceremonia solemne que combina devoción religiosa y tradición gaucha. La jornada concluye con el canto del Himno Nacional y la bendición final, reforzando el carácter patriótico de la celebración.

Juan Suárez, poeta y referente de la agrupación gaucha, destacó en la entrevista que la marcha nunca se suspendió por lluvia: “Cuando ella sale, se van las lluvias”, dijo con fe. La procesión suele durar entre tres y tres horas y media, dependiendo de las paradas y de la participación de vecinos que se acercan a recibir la bendición de la Virgen, incluso personas mayores o con movilidad reducida, lo que convierte al evento en un verdadero acto de comunidad.
La Marcha Peregrina Gaucha no es solo un desfile religioso: es una manifestación cultural que conjuga historia, tradición y sentimiento patriótico. Cada septiembre, los gauchos tucumanos recuerdan que la Virgen Generala es símbolo de protección y esperanza, y que su paso por las calles de la capital es también un canto de fe hacia la patria y hacia el mundo.