Los gremios docentes profundizaron sus críticas al Gobierno nacional tras la publicación de los resultados de las Pruebas PISA 2025, en un debate que expone no solo la calidad de los aprendizajes sino también el nivel de inversión destinado al sistema educativo. La CTERA, encabezada por Sonia Alesso, cuestionó la interpretación oficial de los datos y advirtió que los puntajes reflejan trayectorias escolares de al menos ocho años, atravesando distintas gestiones políticas, la pandemia y la actual administración. Para la organización, las evaluaciones no pueden ser utilizadas como una fotografía exclusiva de la situación actual ni como un instrumento para responsabilizar únicamente a docentes y escuelas.

El gremio denunció además un fuerte ajuste presupuestario: la inversión educativa cayó al 4% del PBI en 2024, el nivel más bajo en dos décadas, y los recursos nacionales destinados al sector se redujeron cerca de un 50% en los últimos dos años. También cuestionó la suspensión del artículo 9 de la Ley de Educación Nacional, que establece un piso de financiamiento, y advirtió que sin recursos, infraestructura y salarios adecuados la escuela pública no puede compensar las desigualdades sociales. La UDA, a través de su secretario general Sergio Romero, vinculó los resultados con la falta de inversión y defendió el rol de los docentes frente al deterioro de las condiciones laborales y salariales. Romero subrayó que la educación técnica también sufrió un retroceso y que los trabajadores de la educación sostienen el funcionamiento del sistema pese a las dificultades. Por su parte, Ademys cuestionó el uso de los rankings internacionales elaborados por la OCDE, señalando que las pruebas estandarizadas no pueden ser el único parámetro para evaluar la educación argentina debido a las diferencias sociales, económicas y culturales entre países y regiones. El gremio también criticó la contradicción del Gobierno, que atribuyó los resultados negativos de PISA a gestiones anteriores mientras destacaba los resultados favorables de las pruebas Aprender. Un aspecto central del análisis sindical es la desigualdad socioeconómica. Según CTERA, la brecha en Ciencias entre estudiantes del 25% más favorecido y el 25% más desfavorecido alcanzó los 82 puntos, reflejando el peso de factores como vivienda, alimentación, acceso a conectividad y trabajo infantil. Para los gremios, estas condiciones sociales impactan directamente en los aprendizajes y no pueden ser ignoradas en la interpretación de los resultados.

Las organizaciones coinciden en reclamar un plan educativo integral de largo plazo, con financiamiento garantizado, infraestructura adecuada y salarios dignos. El debate sobre PISA 2025 vuelve a poner en primer plano dos discusiones inseparables: la calidad de los aprendizajes y el nivel de inversión educativa. Para los sindicatos, ambas dimensiones están directamente relacionadas con las condiciones en las que estudian los alumnos y trabajan los docentes, y cualquier análisis que las separe resulta incompleto.

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