La voz de Mirna Salazar se convirtió en símbolo de resistencia y esperanza para La Madrid. Lo que comenzó como un reclamo dolido y lleno de bronca por las inundaciones, terminó transformándose en un proyecto concreto que llegó hasta el despacho del gobernador. Ese recorrido no fue sencillo: implicó reuniones con el vicegobernador, con el ministro de Obras Públicas y con técnicos que validaron la propuesta.

Hoy, el Proyecto Fénix está en los escritorios de las máximas autoridades provinciales y espera la decisión política que lo convierta en obra.Mirna recuerda que el sistema que presentó no es solo una solución hidráulica para evitar que el agua arrase con el pueblo. Es también una oportunidad de desarrollo: un eco-muro que, además de proteger, puede convertirse en atractivo turístico y en motor económico para una comunidad empobrecida, donde el 70% depende del Estado. La Madrid sueña con dejar de ser “el pueblo que se inunda” para convertirse en “el pueblo del eco-muro más grande del mundo”.El contexto político agrega tensión. Con las elecciones previstas para mayo de 2027, la urgencia de las obras puede acelerarse por interés electoral. Mirna lo sabe y lo dice con crudeza: “Esto es para ayer”.

La comisión vecinal que la respalda funciona con seriedad y disciplina, pero ella se transformó en la cara visible de la lucha, incluso soportando amenazas en redes sociales. Su entusiasmo contagia y su voz representa a muchas mujeres del norte que, como ella, no se resignan y empujan cambios desde la comunidad.La entrevista radial deja ver también la dimensión humana de esta historia. Mirna habla de fe, de unión y de la necesidad de levantar el ánimo de un pueblo desmoralizado. Reconoce que el fenómeno del superniño anticipa lluvias intensas y que el tiempo corre en contra. Por eso insiste en que las autoridades ya tienen la solución en sus manos: un proyecto técnico validado, listo para ejecutarse.La Madrid espera. Espera que la política actúe más allá de los tiempos electorales, que las máquinas entren en acción y que el eco-muro deje de ser un sueño para convertirse en realidad. Mientras tanto, la voz de Mirna sigue sonando en radios y redes, recordando que la lucha de un pueblo puede llegar hasta lo más alto y que la esperanza, cuando se sostiene con convicción, puede salvar vidas y destinos.

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