Pierre Gasly vivió un viernes cargado de tensión en Monza. Minutos antes del inicio del Gran Premio de Italia, el Tribunal Internacional de Apelación de la FIA confirmó la sanción que lo despojó del podio conseguido en Mónaco y lo relegó al séptimo puesto. La decisión, que llegó 89 días después de la carrera, provocó la furia del piloto francés y de todo Alpine.

Gasly no ocultó su enojo y declaró: “Creo que nos están robando y esto no va a terminar ahí. En la pista terminamos terceros, pero los resultados se deciden en oficinas y no en lo deportivo”. El francés había cruzado la meta en el tercer lugar en Montecarlo, pero dos sanciones de cinco segundos por exceso de velocidad en el pit lane lo hicieron caer en la clasificación. Alpine reclamó por un error de medición y, tras una revisión, Gasly recuperó provisionalmente el podio. Sin embargo, McLaren y Red Bull apelaron y el tribunal restableció las sanciones originales.
El director de Alpine, Steve Nielsen, calificó el fallo como “un golpe inesperado” y aseguró que los datos del equipo demostraban que Gasly no había excedido el límite de velocidad. Flavio Briatore, jefe del equipo, fue aún más duro y acusó a McLaren de tener vínculos con uno de los jueces que tomó la decisión: “Esto es muy injusto. Uno de los jueces tiene una estrecha relación con McLaren”.

La resolución impactó directamente en el campeonato. Alpine cayó al sexto puesto de constructores con 54 puntos, mientras Racing Bulls ascendió a 70, ampliando la diferencia a 16 unidades. En el plano individual, Gasly quedó décimo con 35 puntos, cuando había llegado a Monza con 44. El francés, que terminó 14° en la FP2 detrás de Franco Colapinto, deberá ahora concentrarse en la clasificación y en recuperar terreno en pista tras un revés que golpeó fuerte al equipo.