El economista Eduardo Robinson analizó en una entrevista radial la problemática de la morosidad en Argentina, donde cerca de seis millones de personas se encuentran en situación de cartera irregular. Explicó que este fenómeno afecta tanto a bancos como a entidades no bancarias, fintech, billeteras virtuales, supermercados y casas de electrodomésticos. Señaló que el Banco Central evalúa fijar topes a las tasas de refinanciamiento, que en algunos casos superan el 300%, lo que calificó como tasas “rozando lo usurario” porque lejos de aliviar la situación, la empeoran.

Robinson advirtió que los mecanismos de débito automático, presentados como una solución práctica, pueden convertirse en un riesgo cuando absorben ingresos sin respetar acuerdos previos, dejando a las personas sin capacidad de pago durante meses. Subrayó que la morosidad responde a múltiples factores: salarios rezagados frente a la inflación, aumento del peso de las tarifas de servicios esenciales que pasaron de representar un 4 o 5% del ingreso a más del 15%, y la expectativa frustrada de que la inflación licúe las deudas, algo que no ocurrió en los últimos meses por la relativa estabilidad de precios.

El economista destacó que muchas familias deben elegir entre pagar servicios básicos o cumplir con créditos y tarjetas, lo que reduce su capacidad de pago y profundiza el problema. Finalmente, advirtió que la discusión sobre la deuda también se instala en el imaginario colectivo en un contexto de campaña electoral, aunque recordó que se trata de un problema estructural y recurrente en la historia argentina.

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