La conversación con el padre Raúl Olea en Tempranísimo por Besame 91.1 abrió una ventana a la vida espiritual y comunitaria de Trancas, un lugar donde la fe se mezcla con la tradición y la historia. El sacerdote, que asumió hace pocos meses la conducción de la parroquia San Joaquín, relató con entusiasmo cómo junto al padre Daniel Fernández atienden una vasta zona que incluye capillas y comunidades rurales desde Vipos hasta el límite con Salta. La tarea pastoral es intensa, con misas semanales en Trancas, San Pedro, Choromoro y en el propio Pozo de San Francisco, además de celebraciones mensuales en otras localidades.

vínculo de Trancas con San Francisco Solano es profundo. La tradición cuenta que en 1590 el santo hizo brotar agua en un terreno seco, y desde entonces ese manantial se convirtió en un símbolo de fe y esperanza. Aunque el patrono de la parroquia es San Joaquín, la figura de San Francisco Solano atraviesa la identidad de la comunidad y atrae a miles de peregrinos que llegan en busca de consuelo, fortaleza o milagros. El padre Olea subrayó que la fe es el primer paso hacia cualquier acción extraordinaria de Dios, y que lo que la gente realmente busca en el pozo es un encuentro con lo divino, una respuesta espiritual frente a la enfermedad, la desocupación o los problemas familiares.Los testimonios compartidos durante la entrevista reforzaron esa dimensión humana y espiritual. La conductora relató su propia experiencia con el agua del pozo, que se conserva fresca durante meses y que acompañó la oración de su padre durante años. Oyentes también enviaron mensajes contando cómo recibieron agua bendita y encontraron alivio en su fe. El sacerdote aclaró que, aunque algunos se acercan por supersticiones o mitos, el verdadero sentido del agua es acercar a las personas a Dios, y que no puede usarse para fines ajenos a la fe.

El pozo se ha convertido en un punto de peregrinación y también en un atractivo de turismo religioso. Llegar es sencillo: desde la entrada de Trancas se recorren seis kilómetros por la ruta vieja hacia Salta, donde los carteles señalan claramente el acceso. Allí, servidores voluntarios acompañan a los visitantes, ofreciendo orientación y espacios de oración.La entrevista dejó en claro que más allá de los milagros, lo que se vive en Trancas es una experiencia de comunidad, tradición y fe. El agua del pozo, los testimonios de sanación y la devoción a San Francisco Solano son parte de un patrimonio espiritual que sigue convocando a tucumanos y a peregrinos de otras provincias, recordando que la fe, cuando se vive con sinceridad, puede convertirse en fuente de esperanza y fortaleza.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *