El doctor Santiago Villavicencio, jefe del Departamento de Procuración y Trasplante, explicó en Tempranísimo que Tucumán se ha consolidado como una de las provincias líderes en donación de órganos en Argentina. En 2025 alcanzó el primer puesto a nivel nacional y en lo que va de 2026 se ubica en el quinto lugar, con una tasa de 20 donantes por millón de habitantes, un número elevado en comparación con otras jurisdicciones.
Villavicencio destacó que Tucumán no solo se distingue por sus cifras, sino también por su innovación. El Hospital Padilla fue pionero en Latinoamérica en desarrollar la modalidad de donación “a corazón parado”, es decir, cuando la muerte se certifica tras el cese del latido cardíaco. Este tipo de donante, más complejo y riesgoso, se suma al más frecuente en el mundo: el donante por muerte encefálica, donde el cerebro ha dejado de funcionar aunque el corazón siga latiendo. La experiencia tucumana en este campo ha convertido a la provincia en un referente regional.

El especialista aclaró que no todos los donantes pueden aportar todos los órganos: algunas condiciones médicas, como el cáncer, lo impiden, mientras que otras, como la hipertensión, no representan una prohibición. Por eso, cada caso es evaluado cuidadosamente por equipos especializados. Además, recordó que desde la reforma de la ley en 2018 todos los argentinos son considerados donantes potenciales, salvo que en vida hayan expresado lo contrario mediante un trámite sencillo ante el INCUCAI. Este cambio evitó que las familias deban decidir en momentos de dolor y fortaleció el sistema de procuración.

Villavicencio subrayó la importancia de la donación con un dato contundente: estadísticamente, es más probable que una persona necesite un trasplante en algún momento de su vida que que llegue a ser donante. En Tucumán, hasta el 1 de septiembre de 2026, se registraron 37 procesos de donación, una cifra significativa pero aún insuficiente frente a la gran cantidad de pacientes en lista de espera. Muchos fallecen sin recibir un órgano y otros ni siquiera logran ingresar a la lista por falta de estudios previos.
Donar órganos es regalar vida. En un contexto donde la demanda supera ampliamente la disponibilidad, la solidaridad de cada persona puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de quienes esperan. Tucumán, con su liderazgo y su innovación, muestra que es posible avanzar, pero también que la conciencia social es indispensable para sostener y ampliar este esfuerzo.