San Martín volvió a dejar escapar una oportunidad clave en La Ciudadela. El empate 1 a 1 frente a Güemes puede interpretarse como un alivio porque evitó la derrota, pero también expuso las mismas falencias que vienen repitiéndose: dificultades para generar juego, falta de claridad en los momentos decisivos y una irregularidad que lo mantiene fuera de la zona de clasificación al Reducido.

El gol de Santiago Sala para los santiagueños llegó en medio de un reclamo por falta sobre Luca Arfaras y dejó en evidencia la desconcentración del equipo tucumano. El empate de Bruno Cabrera devolvió aire y esperanza, pero no alcanzó para sostener un rendimiento convincente. La bronca por el arbitraje de Lucas Cavallero volvió a encender a la tribuna, aunque el problema principal sigue siendo futbolístico: San Martín no logra imponer su juego ni aprovechar las condiciones favorables cuando juega de local.

El ingreso tardío de Caco García aportó dinámica, pero llegó demasiado tarde para cambiar el rumbo. Los minutos finales ofrecieron una última chance de victoria que nunca se concretó. Los silbidos y abucheos al cierre reflejaron la frustración de un público que esperaba más frente al último de la zona B.

El empate mantiene al “Santo” a dos unidades de la clasificación, pero también deja la sensación de que el equipo necesita mucho más para convencer de que puede pelear por un lugar entre los ocho. La distancia con el objetivo inmediato vuelve a crecer y la preocupación se instala en un plantel que todavía no encuentra regularidad ni identidad futbolística.

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