El próximo 24 de agosto clínicas y sanatorios de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Chubut suspenderán completamente la atención a los afiliados de PAMI, una medida que marca un hecho histórico en el sistema de salud de la región. La decisión se tomó luego de meses de reclamos por la falta de actualización de aranceles y las demoras en los pagos, que en algunos casos superan los 90 días. Los prestadores aseguran que los valores que paga PAMI quedaron muy por debajo de la inflación y que ya no pueden sostener los costos básicos de funcionamiento, lo que derivó en guardias sin cobertura, cirugías suspendidas y derivaciones imposibles de concretar.

La crisis afecta directamente a unos 300 mil jubilados de la Patagonia que desde junio sufren restricciones en la atención de guardias y en la programación de cirugías. El corte total implica que no se atenderán consultas, estudios ni internaciones, salvo urgencias extremas. Los representantes de las instituciones médicas advierten que si no hay una recomposición inmediata, más provincias podrían sumarse a la medida.

El gobierno acordó un incremento del 6% para octubre, pero los prestadores sostienen que ese ajuste no alcanza ni siquiera para cubrir los insumos básicos. Algunos procedimientos, como los de urología, generan pérdidas porque el costo del material descartable es superior al monto que paga PAMI. Ante este escenario, los sanatorios insisten en que el sistema está al borde del colapso y que la suspensión de servicios busca visibilizar una crisis que golpea tanto a profesionales como a pacientes.

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