“La final de la Liga Tucumana terminó en caos y suspensión”
La final de la Liga Tucumana terminó convertida en un escenario de violencia y caos. El partido, disputado en la cancha de Deportivo Aguilares ante más de 5.000 personas, se interrumpió al finalizar el primer tiempo cuando un incidente en la zona de vestuarios derivó en tumultos entre jugadores, allegados y dirigentes. La Policía intervino con gas pimienta y, más tarde, con balas de goma, en un operativo que no logró evitar que la tensión se trasladara al campo de juego y a las tribunas.

El encuentro había transcurrido sin mayores emociones futbolísticas, con un discreto 0-0 y algunas amonestaciones, pero al llegar al descanso la situación se desbordó. Bengalas, invasión del campo, enfrentamientos entre barras y corridas dentro y fuera del estadio marcaron una tarde que terminó con la suspensión oficial del partido y la definición del campeonato en suspenso.

Entre los heridos se encuentra Axel González, delantero de Concepción, alcanzado por un disparo de goma en el ojo. La violencia continuó en los alrededores del estadio, con choques entre facciones de la barra de Concepción y enfrentamientos con simpatizantes de Graneros.
La jornada dejó un fuerte cuestionamiento al arbitraje y a la conducción de la Liga Tucumana. El legislador Carlos Funez, colaborador de Concepción FC, responsabilizó a los árbitros por lo ocurrido y denunció irregularidades en la organización de los torneos. La incertidumbre ahora se traslada a la definición del campeonato, que deberá resolverse en un clima marcado por la tensión y la polémica.
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