Boca Juniors se impuso ante Recoleta por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana.

Leonel Flores tuvo una noche consagratoria por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana.
Con apenas 19 años, el delantero surgido de las inferiores xeneizes fue la gran figura del encuentro disputado en el Palacio Tomás A. Ducó: provocó dos expulsiones y selló la victoria con un golazo desde afuera del área que desató la ovación de los hinchas.

El partido había comenzado cuesta arriba para el equipo de Rodolfo Arruabarrena, que se fue al descanso 0-1 pese a dominar el trámite. La expulsión de Wilfrido Báez por un codazo a Flores abrió el camino de la remontada: Santiago Ascacíbar y Milton Delgado marcaron en dos minutos y dieron vuelta el marcador. Con la confianza a favor, Boca desplegó su mejor versión y llegó al tercer tanto gracias a una jugada colectiva que culminó con el misil de Flores al ángulo derecho.

La actuación del juvenil no fue casualidad. Desde su debut en la Copa Argentina frente a Sarmiento, donde también convirtió, Flores se consolidó como una de las promesas más importantes del club. Su recorrido en las inferiores, su contrato extendido hasta 2029 y los elogios de referentes como Leandro Paredes anticipaban este salto a la élite. Su velocidad, potencia y capacidad para desequilibrar en momentos de presión lo transformaron en una pieza clave en el esquema del Vasco.

El contexto también favoreció su irrupción: tras la salida de Exequiel Zeballos, Boca necesitaba un extremo capaz de marcar diferencias y la respuesta estuvo en casa. Con goles, asistencias y un carácter que lo distingue, Flores se ganó un lugar en la consideración del cuerpo técnico y en el corazón de los hinchas. La noche ante Recoleta, con un golazo y dos rojas provocadas, confirma que el juvenil ya dejó de ser promesa para convertirse en realidad.

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