Absolución polémica en el caso Lebbos
El caso de Paulina Lebbos es uno de los más dolorosos y emblemáticos de Tucumán, no solo por la brutalidad del crimen ocurrido en febrero de 2006, sino por las dos décadas de lucha de su padre, Alberto Lebbos, en busca de justicia. La reciente absolución de Virginia Mercado volvió a poner en el centro del debate las irregularidades y demoras que han marcado el proceso judicial. Mercado, amiga de Paulina, siempre sostuvo su relato sobre aquella noche en que ambas salieron a festejar un examen y luego se separaron, pero la justicia concluyó que no hubo encubrimiento de su parte.
Alberto Lebbos, en declaraciones públicas, señaló que la causa sigue trabada por la permanencia de Edmundo Jiménez como jefe de fiscales, designado durante el gobierno de José Alperovich. Según él, esa estructura ha impedido que prosperen las investigaciones contra Alperovich y Lidia Moyano, quienes fueron mencionados en sentencias previas por presunto encubrimiento, abuso de autoridad e incumplimiento de deberes de funcionario público. Tres jueces ordenaron investigar penalmente a ambos, pero esas causas nunca avanzaron.

El padre de Paulina recordó también cómo el juez Patricio Prado rechazó un juicio abreviado que pretendía cerrar parte de la investigación, al advertir inconsistencias y maniobras que buscaban desviar la atención. Para Lebbos, cada paso en falso del sistema judicial refuerza la sensación de impunidad y la frustración de la sociedad, que se pregunta por qué, después de veinte años, no hay responsables condenados por el crimen ni por el encubrimiento.
La lucha de Alberto Lebbos se ha convertido en un símbolo de resistencia frente a la impunidad. Su tono respetuoso pero firme, su insistencia en señalar las responsabilidades políticas y judiciales, y su perseverancia en mantener viva la memoria de Paulina, reflejan el dolor de una familia y la indignación de una comunidad que reclama respuestas. El caso, más allá de lo personal, expone las falencias estructurales de la justicia tucumana y argentina, donde las presiones políticas y las dilaciones procesales parecen imponerse sobre el derecho de las víctimas.

Este nuevo capítulo, con la absolución de Mercado, no cierra la herida: la mantiene abierta y recuerda que la búsqueda de verdad y justicia sigue pendiente. La sociedad tucumana, y especialmente la familia Lebbos, continúan esperando que los responsables del crimen y del encubrimiento finalmente enfrenten las consecuencias de sus actos.