Atlético Tucumán venció 2-0 a Central Córdoba y rompió la sequía visitante
Atlético Tucumán encontró en Santiago del Estero la primera victoria de su campaña en el Clausura y lo hizo con una impronta que refleja la mirada de su entrenador. El gesto de fastidio de Julio César Falcioni, cuando una contra se diluyó en el cierre del primer tiempo, fue mucho más que una reacción aislada: sintetizó la convicción de que el empate no alcanzaba y que había espacios para ir por más. Esa lectura terminó siendo decisiva, porque el “Decano” se impuso 2 a 0 a Central Córdoba y sumó un triunfo clave en la pelea por la permanencia.

El equipo no brilló, volvió a mostrar pasajes de circulación lenta y errores en la construcción, pero recuperó orden y solidez defensiva, virtudes que sostuvieron la victoria. La asistencia de Ramiro Ruiz Rodríguez a Leandro Díaz abrió el camino y rompió la sequía del delantero, que luego selló el resultado con un golazo. Con la ventaja, Atlético manejó los tiempos y neutralizó a un rival que nunca encontró claridad para atacar. La contundencia de su “9” y la disciplina táctica le dieron forma a un plan pragmático pero eficaz.

El triunfo tiene un valor simbólico: Atlético se acostumbró a festejar lejos de casa. Después de 464 días sin ganar como visitante, ya encadenó tres celebraciones consecutivas fuera de Tucumán, incluyendo la Copa Argentina. Lleva cinco partidos invicto y mejoró su cosecha respecto del Apertura. Ahora se prepara para enfrentar a Huracán y luego a Sarmiento, con la confianza de haber recuperado competitividad y con la certeza de que, detrás de la solidez defensiva, siempre habrá una oportunidad para que la ambición de Falcioni y la eficacia de sus delanteros marquen la diferencia.