En la jornada de ayer se conoció el índice de inflación correspondiente al mes de abril: 2,6% a nivel nacional. El dato generó debate sobre cómo interpretarlo y qué significa para la economía cotidiana de las familias argentinas.

El economista Eduardo Robinson explicó en diálogo con Tempranísimo que la cifra puede mirarse desde dos perspectivas:

Robinson advirtió que, aun con esta baja, Argentina sigue enfrentando una inflación mensual alta. Se proyecta que el año cierre en torno al 32% anual, lo que impacta en el poder adquisitivo y en la recuperación del consumo. Muchas familias deben recurrir al endeudamiento para cubrir gastos básicos, lo que genera una “calma tensa” en la economía.

La pregunta que queda flotando es: ¿por qué suben los precios si la inflación oficial baja? La respuesta está en la heterogeneidad de los aumentos: algunos rubros se encarecen más que otros, y la percepción cotidiana suele diferir de los promedios estadísticos.

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