Flávio Bolsonaro consiguió un triunfo resonante en la primera vuelta de las elecciones brasileñas, al imponerse sobre Lula da Silva y quedar a menos de tres puntos de alcanzar la presidencia sin necesidad de balotaje. El candidato del Partido Liberal celebró el respaldo de casi 56 millones de votos y se mostró confiado en que podrá consolidar un acuerdo político con las fuerzas de derecha para asegurar su llegada al Planalto. La derecha, además, obtuvo un resultado histórico en el Congreso: ganó en 18 estados, eligió a 39 senadores y alcanzó 388 diputados, lo que refuerza la idea de un cambio de ciclo político en Brasil.
Bolsonaro se presenta como una figura más moderada y liberal que su padre Jair, y ahora busca tender puentes con líderes como Augusto Cury, Renan Santos y Rolando Caiado. Cada uno representa distintas vertientes del conservadurismo brasileño, pero todos coinciden en propuestas que no generan fricciones ideológicas con el proyecto liberal. Cury impulsa la reducción del Estado y la baja de impuestos, Santos encarna la extrema derecha y Caiado defiende la propiedad privada y el orden público. Juntos podrían aportar un caudal de votos suficiente para inclinar la balanza en la segunda vuelta.

Lula, en cambio, enfrenta un panorama más adverso. La derrota en San Pablo, con una diferencia de dos millones y medio de votos, condiciona sus posibilidades de remontar. Su estrategia se centra en movilizar a los más de 30 millones de brasileños que no acudieron a las urnas, apelando a la necesidad de participación en un momento histórico. Sin embargo, la apatía ciudadana y el desgaste de su figura, sumado a sus 80 años y a la percepción de que sus proyectos pertenecen a una etapa pasada, complican su intento de recuperar terreno.
El escenario regional también juega en contra del líder del PT. Lula se encuentra cada vez más aislado en América Latina, mientras Donald Trump ha logrado articular un bloque conservador que respalda su agenda geopolítica y observa con expectativa un eventual triunfo de Bolsonaro. La posibilidad de un giro a la derecha en Brasil se inscribe en un proceso más amplio que ya ha debilitado a referentes históricos como Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Evo Morales.

El 25 de octubre será la fecha clave para definir si Lula logra sobrevivir políticamente o si Bolsonaro consolida un nuevo ciclo en Brasil. Lo que está en juego no es solo la presidencia, sino el rumbo ideológico de la región y el cierre definitivo de la era del PT.