El relato de Alberto Lebbos se convierte en una crónica cargada de emociones, indignación y memoria viva de una lucha que lleva más de veinte años en Tucumán. Durante la entrevista radial, narró con detalle el momento en que se encontró cara a cara con el exfiscal Carlos Albaca, condenado por encubrimiento en el caso de Paulina Lebbos. Según su testimonio, Albaca estaba en la vía pública, conversando con otra persona, sin aparentes problemas de salud, lo que para Lebbos constituye una violación de las condiciones de su prisión domiciliaria.
Ese encuentro inesperado lo llevó inmediatamente a denunciar la situación en los tribunales, convencido de que el beneficio de la prisión domiciliaria no puede otorgarse de manera automática por edad, sino que requiere un problema grave de salud. “La prisión domiciliaria es un beneficio, no un derecho automático. Y este hombre lo está usando para seguir burlando la ley”, expresó con firmeza.

Lebbos también expuso la maniobra de Albaca para insolventarse, transfiriendo bienes a sus hijos con el fin de evitar el pago de la sentencia. Señaló que la Fiscalía de Estado debería accionar para recuperar esos recursos, porque de lo contrario la deuda recae sobre todos los tucumanos. “El Estado somos todos, y no puede ser que tengamos que pagar las consecuencias de un delincuente que se insolventa para no cumplir con la justicia”, denunció.
En su intervención, cuestionó la falta de notificaciones oficiales sobre las audiencias y la ausencia de una ley de acceso a la información pública en Tucumán, lo que lo obliga a enterarse por terceros o por los medios. En ese sentido, destacó el rol de la prensa como herramienta fundamental para que los ciudadanos conozcan lo que ocurre y puedan tomar decisiones informadas.

La entrevista también dejó en claro su rechazo al abuso de los juicios abreviados en delitos graves como homicidios y violaciones, calificándolos como un “escándalo” que vulnera derechos y profundiza la impunidad. “Yo no pido privilegios, pido que se cumpla la ley. Con la causa de Paulina y con todas las víctimas de Tucumán”, remarcó.
El tono de Lebbos, firme y apasionado, refleja la persistencia de un hombre que se ha convertido en símbolo de la lucha por la justicia en la provincia. Su voz no solo recuerda la deuda pendiente con Paulina, sino que también expone las falencias estructurales del sistema judicial tucumano y la necesidad de que las instituciones actúen con transparencia y responsabilidad.