El gobernador Osvaldo Jaldo encabezó el tradicional almuerzo de camaradería en el Hipódromo de Tucumán y subrayó la importancia de la actividad hípica como motor deportivo, económico y social. Con más de 220 caballos en competencia y representantes de hipódromos de todo el país, la edición número 71 del clásico tucumano se consolidó como un evento de alcance nacional e internacional.

“El hipódromo mostró una organización muy importante y una renovación edilicia que lo posiciona como el más grande del interior de la República Argentina”, expresó Jaldo, al tiempo que resaltó que cientos de familias tucumanas dependen de esta actividad.

El mandatario vinculó la jornada con la conmemoración histórica y religiosa del 24 de septiembre, recordando el papel de Tucumán en la gesta independentista y la devoción por la Virgen de la Merced. “En Tucumán comenzamos a dar los primeros pasos hacia nuestra querida Independencia”, afirmó.

La intendenta Rossana Chahla destacó el valor cultural y turístico del evento, mientras que el vicegobernador Miguel Acevedo puso de relieve el movimiento económico que genera el turf durante todo el año.

Este Gran Premio reafirma la tradición tucumana de unir deporte, historia y fe en una misma celebración.

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