Estados Unidos intensificó su ofensiva contra Irán con una operación que destruyó cinco petroleros vinculados al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica. Según el Comando Central (CENTCOM), la acción fue una respuesta directa a dos intentos de ataque con misiles balísticos contra un buque de guerra estadounidense, que logró evadir los proyectiles sin sufrir bajas.

Los petroleros identificados —M/T Kaviz, M/T Charminar, M/T Horizon 1, M/T Riesco y M/T Derya— fueron alcanzados en el golfo de Omán y cerca de la isla de Kharg, uno de los principales puntos de exportación de crudo iraní. El CENTCOM aseguró que las tripulaciones fueron evacuadas antes de los ataques y que las embarcaciones quedaron inutilizadas. Washington sostiene que forman parte de una red multimillonaria utilizada por Irán para financiar al IRGC y a sus aliados regionales.

La tensión se agravó con la advertencia del jefe del Estado Mayor iraní, Alí Abdolahi, quien amenazó con represalias contra bases militares estadounidenses en la región si continúan los ataques a petroleros. En paralelo, la Guardia Revolucionaria afirmó haber capturado un dron submarino estadounidense en el estrecho de Ormuz, identificado como un Dive-LD de última generación. La Marina de EE.UU. negó que se tratara de tecnología sensible y aseguró que el aparato había sufrido una avería.

La escalada militar se complementa con nuevas sanciones económicas. El Departamento del Tesoro, a través de la OFAC, anunció medidas contra 36 entidades e individuos ligados al sector de la aviación iraní, incluyendo compañías que apoyan a Mahan Air y redes internacionales en Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Malasia, Kazajistán y el Reino Unido. Estas sanciones forman parte de la llamada Operación Paria Económico, que busca presionar a Teherán para frenar la guerra y limitar su capacidad de transporte de armas y personal.

La combinación de ataques militares y sanciones económicas refleja un escenario de creciente confrontación, donde cada movimiento eleva el riesgo de un choque directo entre Estados Unidos e Irán en una región clave para el comercio energético mundial.

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