Minutos después, en el backstage, comenzó la crisis que marcaría el final de su vida artística. Tras sufrir un accidente cerebrovascular, fue internado de urgencia en Caracas y, pese a una cirugía, cayó en coma el 18 de mayo de 2010. Permaneció primero en Venezuela y luego fue trasladado a Buenos Aires, donde pasó por la clínica Fleni y finalmente por la Clínica ALCLA. Allí vivió 1571 días en coma, acompañado por su madre Lilian Clarke, su hijo Benito, sus hermanas y amigos cercanos como Adrián Taverna y Leandro Fresco. También recibió visitas de colegas como Luis Alberto Spinetta, quien en 2011 le llevó una guitarra como gesto de amistad y esperanza.

Durante esos años, su entorno mantuvo una rutina de acompañamiento constante, mientras los partes médicos confirmaban un daño cerebral extenso sin señales de mejoría. La noticia de su muerte llegó el 4 de septiembre de 2014, a los 55 años, por un paro cardiorrespiratorio en la Clínica ALCLA. Esa misma noche, su cuerpo fue velado en la Legislatura porteña, donde miles de fanáticos hicieron fila bajo la lluvia para despedirlo. Entre los presentes estuvieron su familia, amigos y colegas, mientras artistas como Charly García lo definieron como “un arquitecto de la música” y Shakira lo recordó como “la figura más representativa del rock en español”.

El último show, la prolongada internación y el acompañamiento de su círculo íntimo forman un capítulo que, aunque doloroso, reafirma la dimensión humana y artística de Cerati. Su legado permanece en cada canción, en la memoria de quienes lo siguieron y en la certeza de que su obra transformó para siempre la historia cultural de América Latina.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *