Teté Coustarot: amor sin papeles, convicción sin dudas
En una entrevista cargada de humor y sinceridad, Teté Coustarot reveló por qué, tras más de dos décadas de relación con el empresario Carlos Gaziglia, decidió no casarse. La charla con Mario Pergolini en Otro Día Perdido derivó en un intercambio divertido que terminó exponiendo la postura firme de la conductora: nunca sintió la necesidad de pasar por el altar.
“Muchas mujeres se casan por la ilusión del vestido blanco, de la fiesta. Yo desfilé tantas veces de novia que es como si me hubiera casado millones de veces. Ya viví esa experiencia, pero trabajando”, explicó Teté, recordando su pasado como modelo.

Independencia personal: siempre manejó su vida y economía sin depender de nadie.
Experiencia profesional: los desfiles de novia le quitaron atractivo a la ceremonia real.
Visión del matrimonio: lo considera un contrato, sin necesidad en su vida.
Relación con Gaziglia: más de 20 años juntos, convivencia desde 2018 y consolidación en pandemia.
La pareja atravesó pruebas y salió fortalecida. Coustarot destacó que la clave está en la independencia dentro de la relación: compartir la vida sin perder espacios propios. “Es muy agradable compartir la vida con él. Compartimos cosas, pero cada uno tiene su espacio”, dijo.

El cruce con Pergolini, que incluso bromeó con organizar una boda en el Luna Park o en Uruguay, dejó en claro que Teté no se deja convencer fácilmente. Su postura es coherente con lo que ya había expresado en entrevistas anteriores: lo importante es tener claro lo que uno desea y no vivir para complacer a los demás.

La historia de Coustarot y Gaziglia es un ejemplo de cómo el amor puede sostenerse en el tiempo sin necesidad de rituales formales, reafirmando que la verdadera fortaleza de una pareja está en la elección diaria de compartir la vida.