La fiesta de la Virgen de la Merced en Tucumán se ha convertido en un acontecimiento que trasciende lo religioso para transformarse en un verdadero hecho cultural y social. El Padre Abel, párroco de la Basílica, explicó que desde el 15 de agosto se vive la Misión Mariana Arquidiócesana, una tradición que comienza con la bajada de la imagen desde el camarín hasta la nave central, gesto que simboliza la cercanía de la Madre con sus hijos. Desde entonces, la Virgen ha recorrido parroquias, capillas, instituciones y hasta espacios de contención social, llevando su abrazo a todos, en consonancia con el lema de este año: “Con María de la Merced abracemos a todos”.

La novena, iniciada el 15 de septiembre, reunió a decanatos y movimientos eclesiales que participaron con sus estandartes, mostrando la diversidad y vitalidad de la Iglesia tucumana. El Padre Abel relató cómo la Virgen visitó lugares emblemáticos como la Casa de Gobierno, la Legislatura y la Municipalidad, donde se la fue revistiendo con atributos propios de la devoción: corona, manto, mantilla y bastón de mando. Estos gestos, cargados de simbolismo, permitieron que los fieles vivieran de manera más cercana la preparación para la gran fiesta.

El cronograma de celebraciones incluye momentos de profunda emoción. Hoy a las 13 horas se realiza el rito de vestición de la Virgen, abierto a la comunidad, seguido por la llegada de los misachicos desde las 17, con bombos y alegría que llenan de color y fervor la basílica. A la medianoche, un espectáculo de mapping en la fachada marcará el inicio oficial del día de la Virgen, cuando la imagen salga a bendecir a los presentes. Desde ese instante, se sucederán misas cada hora desde las seis de la mañana del 24 de septiembre, destacándose la misa de las Fuerzas Armadas y de Seguridad a las 11.

Uno de los actos más significativos será el desplazamiento de la imagen hacia el Colegio de las Hermanas Esclavas, evocando la tradición de 1812, cuando Manuel Belgrano entregó su bastón de mando a la Virgen tras la batalla. Esa memoria histórica se renueva cada año en la Plaza Belgrano y culmina con la misa en la Plaza Independencia a las 18.30, en un marco multitudinario que une fe y patria.El Padre Abel también adelantó que el 24 de octubre se celebrará la ordenación de dos nuevos diáconos, uno de los cuales tendrá el honor de asistir al Papa León en la misa, un gesto que llena de orgullo a la comunidad tucumana.

La fiesta de la Virgen de la Merced, en medio de la primavera, se vive como un abrazo colectivo bajo el manto de la Madre, reafirmando su lugar como protectora y símbolo espiritual de Tucumán.

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