Terremotos en Venezuela: claves geológicas y lecciones para la región
En una nueva comunicación con Tempranísimo, el doctor Rubén Fernández, geólogo argentino, analizó los recientes terremotos ocurridos en Venezuela y ofreció una mirada integral sobre los fenómenos que la ciencia denomina riesgos geológicos.
Fernández explicó que actualmente atravesamos un periodo de mayor actividad sísmica, acompañado de una creciente disponibilidad de información. “Hoy sabemos más, tenemos más datos, pero eso no siempre alcanza para salvar vidas”, advirtió. La información, sin embargo, sí permite que las comunidades estén mejor preparadas frente a estos eventos.

El especialista también desmintió creencias populares, como la supuesta relación entre los cambios de temperatura y los terremotos. “Los sismos se producen a muchos kilómetros de profundidad en la corteza terrestre, no tienen nada que ver con el clima”, subrayó.
Respecto a los recientes movimientos telúricos en Venezuela, Fernández detalló que se originaron por el choque entre la placa del Caribe y la placa sudamericana, una zona de alta tensión geológica donde las fracturas y fallas son inevitables. “Era un lugar donde potencialmente tenía que suceder un sismo, y lamentablemente ocurrió con una magnitud mayor a la esperada”, señaló.

El geólogo recordó que la calidad del suelo y las características de la construcción agravaron el impacto: “La mayoría de los edificios están levantados sobre arena y suelos débiles, con poco valor soporte. Eso los hace más vulnerables frente a movimientos de gran magnitud”. El hecho de que se produjeran dos terremotos en menos de un minuto multiplicó la devastación.
Fernández introdujo además el concepto de neotectónica, la rama de la geología que estudia los movimientos actuales de las grandes cadenas montañosas. “Durante años se enseñaba que la última orogenia andina había ocurrido hace 150 millones de años y que los Andes ya no se movían. Hoy sabemos que no es así: las montañas siguen levantándose y desplazándose, aunque muchas veces de manera imperceptible”, explicó.
Este fenómeno implica que la actividad sísmica en la región andina es un riesgo constante y que países como Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Chile deben mantener planes de prevención y construcción adaptados a esta realidad.